lunes, 6 de agosto de 2007

Reflexiones sobre la UADER: Política y EDUCACIÓN


escriben Alicia Naput y Gustavo Lambruschini

Tras el receso de invierno, "los defensores del orden" en la UADER vuelven a hablar de "la defensa de la institucionalidad", lo que nos mueve a las siguientes reflexiones.
La política moderna. La pregunta por la Política sostenida en estos momentos, en que la experiencia cotidiana es la de la disolución de la polis, la del más descarnado enfrentamiento, la del sálvese quien pueda, remite en primer lugar al pacto entre individuos, "origen de lo social y lo político", en tanto dispositivo teórico, con el que la modernidad política pensó su orden, frente a la guerra de todos contra todos. Orden político nuevo, Estado, "constructo" necesario de la nueva sociedad burguesa y de la generalización de las nuevas relaciones sociales capitalistas, que a partir del siglo XVI habían disuelto irreversiblemente las formas comunitarias feudales.
Lo político se configuraba, entonces, como un ámbito con una legalidad construida a partir del pacto racional entre individuos libres e iguales (entidades que aparecían como reales y últimas) y como la ficción originaria que reemplazaba la idea de "la naturalidad" de lo social y de lo político de la Filosofía Política clásica y medieval.
Sin embargo, la tradición moderna pensó, no sólo la restitución del orden a partir de la idea de un pacto voluntario o contrato, sino también la Revolución, esto es, la promesa de un orden nuevo y más justo, "la conquista del Reino de la Libertad"1: el nuevo orden, creado por un pacto entre iguales, para la Libertad y la Igualdad. A veces, el contrato vale incluso como una metáfora de la Revolución.
Esta tradición pues produjo y pensó así el Estado Moderno (el orden) y la Revolución (la invención del orden). Lo político y la política modernos, como espacios teórico-prácticos, se habrían constituido (en el contexto capitalista y en consonancia con la aparición de la democracia y la ciudadanía modernas) en la doble tensión invención-mantenimiento de "el orden", esto es, entre la acción constituyente, sustentada en una práctica socializante, y la impronta utilitarista y privatista asentada en una práctica movida por el interés individual, entendido como interés privado. En uno y otro caso (las dos "almas" del contrato) queda claro que la política supone la discusión de la Ley y ello exige sujetos dispuestos a interrogarse acerca de la legitimidad del orden, esto es, que asumen el desafío de atreverse a pensar por sí mismos, como lo expusiera Kant.

La Educación Pública. La Educación pública es heredera de esa doble alma del contrato2. Ciertamente, conservar o preservar un orden, el que la burguesía ha logrado constituir como hegemónico; pero también, y paradójicamente, la Educación pública se enuncia o presenta a sí misma como la que encarna el proyecto moderno de la autonomía, esto es, formar sujetos que piensen por sí mismos, reflexivos y críticos respecto de la cultura heredada, conforme al principio de educar al soberano. Es que el orden que la Educación pública debe preservar, se funda en la retórica de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, y en una institucionalidad que se autofunda a sí misma, es decir, en una institucionalidad hija de la Revolución o, lo que es lo mismo, hija de la certeza, de que las instituciones son productos o inventos humanos. De lo que se sigue que, así como fueron construidas, pueden ser cuestionadas, reconstruidas o rehechas. Y de eso se trata la Política: cuestionamiento del orden para actualizar o para la actualización de la contingencia de la igualdad.
En ese contexto concebimos a la Educación, entonces, como aquella práctica que participa de la tarea política por excelencia: la emancipación de los sujetos; tarea capaz de volverlos lúcidos respecto de sus deseos y de la realidad, críticos y responsables de sus actos. De este modo, la Educación sería constitutiva de la política como emancipación. Es claro que la Educación así concebida no es necesariamente parte de las "instituciones educativas" (de facto), pero es claro también que tener presente este horizonte emancipatorio (de derecho), de preservación y de desarrollo de los gérmenes de autonomía encarnados en los sujetos, permite distinguir, cuándo las acciones que se erigen en "defensa de la institucionalidad", defienden la Educación; y cuándo -lisa y llanamente- la restauración de "el orden".
Creemos que la defensa de la institucionalidad debiera comprenderse como la defensa de la voluntad autónoma de darse un orden, esto es, una voluntad sin tutelas. Un orden que pueda albergar la Educación, es decir, un orden cuyas autoridades sólo se legitimen en la potencia de educar, de hacer crecer la Cultura (Bildung) y la Libertad-consciente-de-sí. Y ello exige formas reconocidas de legitimar la autoridad de los maestros, que renueven cada vez en los estudiantes la confianza en ellos como sujetos en condiciones de ofrecer, no un saber inconmovible, sino un lenguaje y unas formas de interlocución con las tradiciones culturales, con los saberes científicos y políticos. Maestros, porque encarnan un saber que en el gesto de ofrecerse, habilita la interpelación; porque, a la vez que se expone, enseña a cuestionar aquello que elude el debate público. Tal vez por esto el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918 recobre su fuerza de mito fundante que aún habla a los oídos de los estudiantes de la UADER; allí donde reconoce como maestros a aquellos sujetos que se constituyen como tales en la relación con los estudiantes y con un saber. En la actualización de ese vínculo se vuelven maestros, porque encarnan una relación, no hostil sino vital y "amorosa", con el saber y en/con ella la promesa de la humanización que no pide subordinación y que, por el contrario, habilita la Libertad (Esa masonería de la esperanza que se renueva cada año, al decir de Steiner). Una comunidad educativa autónoma, queremos sostener, afirma su condición, preguntándose por las condiciones de posibilidad de la educación, eso es, de aquello que merece tal nombre.
Allí donde la voluntad autónoma instituyente es desconocida o negada, reviven la amenaza y el miedo como sostén y garantía del orden institucional, un orden que en el abandono de la acción política sólo puede remitir -en su restauración- a "el pacto de subordinación".
Quienes formamos parte de las Universidades Nacionales sabemos de estos abandonos, de estas defecciones. Hemos convivido, más o menos conflictivamente, con el triunfo del "imperativo de evitar lo peor" (que siempre escondió mal la amenaza de la exclusión) en la lógica política de los años ’90; lógica que como sabemos largamente, constituyó la forma más eficaz de reproducción del orden existente. En la afirmación de esa lógica vimos consolidarse: programa de incentivos, categorizaciones, reválidas de cargos docentes, acreditaciones, etc. Esto es: vimos retroceder la autonomía (y lo hemos denunciado), mientras avanzaba la subordinación de la mano del imperativo de la supervivencia (o la inclusión, que es una forma de sobrevivir en el orden).
Por ello, los docentes universitarios nos sentimos compelidos a intervenir en el presente conflicto de la UADER, en el convencimiento de que se trata de una oportunidad histórica de actualizar la autonomía en un gesto fundacional o re-fundacional, que abandone, en beneficio de la voluntad instituyente, la triste convicción, de que a los universitarios sólo nos está dado defender, de manera más o menos decorosa, la supervivencia en la forma de empleo, estabilidad o continuidad institucional.

sábado, 4 de agosto de 2007

Mas de 4000 Visitas

Comunicado de Prensa:


Paraná, 27 de Julio de 2007

La Asamblea de Estudiantes, Docentes y Autoconvocados en Defensa de la UADER se pronuncia en repudio a la dictatorial decisión tomada por parte de las autoridades de nuestra casa de altos estudios, que consistió en el cierre de las Facultades de Gestión, Salud y Ciencia y Tecnología, que habían iniciado las actividades el pasado lunes. Enunciándose bajo las banderas de defensa de la educación pública, de la autonomía universitaria y de la excelencia académica, un grupo corporativo y minoritario que tiene a cargo la conducción de nuestra universidad, niega a los estudiantes el derecho universal a la educación, al suspender las mesas de exámenes programados con anterioridad, agravando la situación con un indignante pedido extorsivo que exige la firma de los estudiantes concurrentes para el desalojo de los Estudiantes, Docentes y Autoconvocados que llevamos adelante esta justa medida de fuerza manteniendo la toma pacífica de las instalaciones del Rectorado de la institución. Esta insultante medida violenta también el derecho de los docentes y los administrativos a trabajar con normalidad, cuestión que en ningún momento ha sido propiciada por esta Asamblea. Incluso sostenemos que de esta manera se viola crudamente nuestro derecho a la libre expresión de un reclamo legítimo que en ninguna instancia se ha manejado por fuera de un marco de diálogo, manteniendo las puertas abiertas, así como todos los canales de comunicación.
Este grupo corporativo que responde a intereses partidarios y sindicales, arrogándose la función de defender nuestra institución de este grupo de “violentos subversivos” (como les gusta llamarnos), plantea una política al mejor estilo del imperialismo norteamericano, valiéndose de los recursos más sucios y viles para enfrentar estudiantes contra estudiantes, docentes contra docentes, administrativos contra administrativos (“divide y triunfarás”). Por esto, responsabilizamos directamente a las autoridades de la UADER, tanto el rector como los decanos (ya quien corresponda subiendo la vía jerárquica), de esta medida innecesaria y propia de posturas autoritarias, cuyos argumentos académicos de discusión han sido agotados por nuestro justo y claro reclamo; que deben recurrir a la violencia tanto simbólica como física para sostener el aparato clientelar corrupto que los apoya.
Repudiamos nuevamente esta actitud ignominiosa de las minorías directivas que se jactan de representar a una comunidad académica, a la que intentan fragmentar con mecanismos extorsivos y con una campaña de desprestigio utilizando enunciados vacíos y agotados. Frente a esto, vemos potenciada aún más nuestro reclamo por una universidad verdaderamente autónoma y democrática, normalizada e integrada al Sistema Universitario Nacional, para lo cual, son indispensables los Concursos Abiertos de Antecedentes y Oposición con Jurado Externo e Idóneo.
La educación de nuestra sociedad no es una cuestión que pueda arreglarse con favores políticos partidarios y mecanismos coercitivos que manipulen las voluntades de una comunidad que simplemente brega por una universidad plantada sobre los derechos ganados en la Reforma Universitaria de 1918. Peleamos por una educación en serio y ningún grupito de títeres del poder de turno puede argüir nimiedades para desviar la atención de la lucha que toda la comunidad académica representada por esta Asamblea lleva adelante.
Reafirmando la validez de nuestro justo y cada vez más potente reclamo, agradece su difusión y tratamiento
ASAMBLEA DE ESTUDIANTES, DOCENTES Y AUTOCONVOCADOS EN DEFENSA DE LA UADER.

Comunicado de Prensa


El Secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología Dr. Alberto Dibbern, recibió en Buenos Aires a los Representantes del a Asamblea de Estudiantes, Docentes y Autoconvocados en defensa de la UADER luego de 33 días de Toma del Rectorado, quienes lo anoticiaron de la propuesta presentada por los Consejeros de la Asamblea, respecto de los Concursos Docentes.

Esta reunión dejó de manifiesto las nuevas mentiras del Rector Mario Mathieu quien dijo públicamente que “ era imposible que este Secretario recibiera a la Asamblea”.

Con respecto a la situación de los Docentes Transferidos explicó que se deben tomar en cuenta las sucesivas recomendaciones realizadas por la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) en lo relacionado a las titulaciones de grado y los concursos. Situación ya planteada en una carta enviada al rector y por nosotros no conocida, a pesar de habérsela exigido al Mathieu hace tiempo.

Sobre el conflicto de la UADER solo había escuchado las versiones de las autoridades que hoy la conducen , no tomado partido por la posición oficial y mostrándose abierto a analizar los distintos escenarios con diversas alternativas.

Esta reunión confirma y fundamenta la lucha que está llevando adelante la Asamblea de Estudiantes y Autoconvocados en defensa de la UADER. Una vez más, ante las sucesivas mentiras de la “conducción” actual de nuestra Universidad, seguimos exigiendo Concursos Ordinarios, Públicos de Oposición y Antecedentes para todas las Cátedras de la UADER.



ASAMBLEA DE ESTUDIANTES, DOCENTES Y AUTOCONVOCADOS EN DEFENSA DE LA UADER.

lunes, 30 de julio de 2007

Prof. Bergallo. Carta abierta a la comunidad educativa de la UADER.

Me dirijo a ustedes con el fin de dar a conocer mi agradecimiento a los estudiantes de nuestra universidad por el ejemplo que hemos recibido de ellos, cuando el 28 de junio pasado, y luego de una escandalosa sesión del Consejo Superior de la UADER, tomaron la sede del rectorado, y también mi repudio por la serie de agravios y agresiones de los que fueron víctimas a partir de entonces. En dicha sesión la mayoría de los consejeros intentaron aprobar un régimen de evaluación cerrada para los docentes transferidos -digo “intentaron” porque una serie de irregularidades cometidas por ellos mismos la viciaron de nulidad- en abierta violación de la Ley de Educación Superior y el espíritu de la Reforma del 18, que explícitamente establecen como condición necesaria para la normalización de toda universidad la realización de concursos ordinarios, abiertos y públicos, de antecedentes y oposición, lo que fue confirmado por la Resolución 455/05 de la CONEAU, con relación a nuestra universidad, que nos recomienda “implementar los concursos públicos y abiertos por antecedentes y oposición, una vez concluido el proceso de reconversión”. Dichos concursos son indispensables como garantía de la excelencia académica, la cual, junto con otros elementos, permitirán la construcción de la universidad que nosotros anhelamos. Ante semejante avasallamiento de la ley, no quedó alternativa a nuestros estudiantes que ocupar ese mismo día la sede del rectorado, en el marco legal de la desobediencia civil, y exigiendo la inmediata revisión de lo actuado. A partir de allí fui testigo de las increíbles declaraciones del Sr. Rector, decanos y otros miembros del Consejo, ratificando la legalidad para ellos de lo actuado y la inminente resolución del rectorado que así lo confirme; como así también fui testigo de las promesas incumplidas, por parte de las autoridades, de llamados al diálogo, y, en el caso de un encuentro que finalmente se realizó, la promesa del envío del borrador de un acta acuerdo, envío que tampoco se cumplió hasta ahora. Recuerdo también las continuas presiones recibida por los alumnos, desde la agresiva intervención policial del mismo 28 de junio en el rectorado, y luego al día siguiente interviniendo diversas sedes de nuestra universidad, hasta amenazas particulares y la última intervención de militantes, que el día 24 de julio se apersonaron al rectorado para presionar a los alumnos.

Ahora bien, ese mismo 24 de julio el Coordinador de Derechos Humanos de la UADER, Prof. Alejandro Richardet denunció por todos los medios una pintada hecha en una placa homenaje a Amanda Mayor y los treinta mil desaparecidos, situada en el rectorado. Sin perjuicio del más profundo respeto que me inspira el recuerdo de los desaparecidos, debo decir que tal hecho se produjo a 25 días de la toma, transcurridos en el marco de la más absoluta normalidad (a todo esto, la placa fue pintada sólo con fibras y ya está completamente limpia). En este contexto, el cansancio de los días, el desgaste a que los alumnos y docentes somos sometidos por las idas y venidas del Rector y demás autoridades, y la indignación acumulada por tanta injusticia, puede llevarnos a pronunciar algunas malas palabras, tocar bombos o pintar alguna placa. Entonces saltó inmediatamente el Prof. Richardet a denunciar por todos los medios el hecho, el Coordinador de Derechos Humanos, el mismo que NADA DIJO PÚBLICAMENTE EN SEÑAL DE REPUDIO con ocasión de las declaraciones que había realizado el Sr. Rector, por todos nosotros conocidas, calificando a los estudiantes como “hijos de la dictadura”; y cuando un periodista le preguntó más tarde (por si hacía falta) qué había querido decir, comparó el “secuestro” de los consejeros por los alumnos el día 28 de junio en la sede del rectorado -en realidad una retención en el lugar por espacio de unos minutos, fruto de aquella sesión escandalosa- con los secuestros y las acciones de los represores en la época de la dictadura. Está claro que el Prof. Richardet, y los que trabajan junto a él en la mencionada Coordinación, y todos aquellos que cobran horas cátedras trabajando para la misma y no hicieron declaración alguna al respecto, deberían renunciar inmediatamente a sus cargos por mal desempeño de sus funciones y complicidad con los dichos del Sr. Rector. Podría decirme alguno que no lo hace porque vive de eso. Pues bien, emita su declaración de repudio, que nadie podrá actuar sobre él legalmente, porque estaría defendiendo aquello a lo que precisamente se había comprometido. Y así, no sólo no lo hicieron, sino que, pasando por alto todo aquello y las continuas presiones recibidas por los alumnos, pusieron el grito en el cielo por las pintadas de una placa, después de 25 días en los que fui testigo del excelente comportamiento de los alumnos, que incluso tomaron medidas limitando el consumo de alcohol y cigarrillos en el recinto, e impidiendo la entrada de personas alcoholizadas, que nada tenían que ver con la toma del rectorado pero se acercaban allí atraídos por los acontecimientos. Nada tengo contra estos consumos, mientras no se moleste a nadie, pero admiro a los alumnos que tomaron estos recaudos en vistas a no dar motivo alguno a las autoridades para la pronta difamación, que en la primera oportunidad, como está visto, se hizo sentir, y del modo más vergonzoso. También estuvimos esperando una declaración de los decanos sobre los hechos denunciados, que tampoco llegó.

Denuncio también la falsa información en que incurren los miembros de AGMER Claudio Frías, Alicia Carbonell, Nidia Bulos, Ruth Carenzo, Ariel Vittor, Silvia Gieco, Blanca Benavides y Sergio Elizar, en su convocatoria para una reunión del 18 de julio en donde critican “la actitud intransigente” de quienes, según ellos, lideran el conflicto. En las antípodas de esto informo a todos ustedes que las propuestas de los alumnos TUVIERON EN CUENTA LA SITUACIÓN PARTICULAR DE LOS TRANSFERIDOS, y fueron directamente ignoradas en las sesiones del Consejo Superior, y especialmente en la última. En dichas propuestas se partía del principio básico del respeto a la ley. La consigna “concursos ordinarios para todos” no representa animosidad alguna hacia los transferidos, sino la condición necesaria, como hemos dicho, para la normalización de toda universidad, a la que ellos y también nosotros pertenecemos. Y justamente porque esta universidad nació de un modo particular, a partir de institutos terciarios preexistentes, la última propuesta presentada por los alumnos -en Mesa de Entradas UADER, con fecha de entrada el 21 de junio, es decir, una semana antes de aquella sesión- sostenía que los docentes transferidos, además de conservar su estabilidad laboral expresamente garantizada por la ley de creación de la UADER, podían permanecer en sus cátedras en situación ya de docente ordinario aún perdiendo el concurso, respetándose el orden de mérito resultado del mismo; si no deseaban concursar, podían desempeñar sus horas con la realización de otras tareas. Propuesta generosa, que reconocía la historia de dichos docentes, y su esfuerzo durante todo este proceso de creación y consolidación de la universidad, pero sin violar la ley. Nada de esto se informó debidamente a la comunidad educativa por parte de las autoridades. Como tampoco la actitud sí intransigente de la otra parte, que en nada modificó sus criterios, DEFENDIENDO DE UN MODO CORPORATIVO UNA SITUACIÓN DE PRIVILEGIO, que no logro entender hasta ahora cómo a ellos mismos no los escandaliza. Debo decir aquí que los docentes antes mencionados dicen representar a los más de setecientos transferidos que hay en nuestra universidad. Pero he escuchado decir a muchos de éstos que su deseo es concursar de un modo abierto, tal como lo exige la ley, y que ante esta situación se sienten humillados. Quiero citar aquí un caso paradigmático, el de una docente transferida, que a su vez ganó uno de los concursos interinos en nuestra universidad, y miembro hasta hace poco del Consejo Superior, en representación de la lista oficial. Se trata de la Prof. Angelina Uzín Olleros quien, como ella misma se ha encargado de manifestar públicamente, puso a disposición de los demás consejeros su renuncia, con anterioridad a aquella sesión escandalosa, por las diferentes presiones recibidas. La profesora se había manifestado a favor de los concursos ordinarios, como lo proponía incluso la plataforma de la lista oficial. En el marco de aquella sesión del 28 de junio, y a través de otras irregularidades que deben ser investigadas, se nombró de inmediato -saltando por encima de toda reglamentación- un consejero reemplazante que terminó participando de la sesión. Los argumentos de la Prof. Uzín Olleros han sido también ignorados. La actitud corporativa e intransigente de las autoridades y los docentes que impulsaron todo esto ha causado un enorme daño a nuestra universidad, y en primer lugar a la imagen de los docentes transferidos. Otros hubieran sido los resultados si se hubiera cultivado verdaderamente el diálogo, en el respeto a la ley y el cumplimiento de los deberes de todo funcionario.

En la misma semana en que la UNL informa con orgullo que la carrera de Bioquímica recibió la máxima acreditación de la CONEAU -Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria- (El Litoral de Santa Fe, 25-7-07), el Sr. Rector de nuestra universidad, en declaraciones a los medios de Paraná, confiesa alegremente que la CONEAU es un organismo que no es resolutivo, y que la Secretaría de Políticas Universitarias (a la que terminamos apelando, para obtener una opinión nacional sobre todo esto) no va a intervenir porque respeta la autonomía de la UADER. Un elemento más en el daño casi irreparable que se está provocando a la imagen de nuestra universidad. Escuché decir a un docente en un programa -“Entrevistas” por canal 11- de esta semana, que la apelación de los alumnos al Rector no tiene fundamento porque son los consejeros los que resuelven el tema. Me permito recordarle que lo actuado por el Consejo debe ser confirmado por una ordenanza del Rector que todavía no se ha emitido, y que de emitirse confirmaría también la irregularidad de aquella sesión. Más aún, si el Consejo llegara a reunirse en cien ocasiones y lograra aprobar la evaluación cerrada para los transferidos, incurriría otras tantas veces en la ilegalidad. Se apeló también en el programa al caso de tres universidades donde hay antecedentes de “reválida” de concursos ya realizados. Pero en ningún caso se trata de universidades fundadas a partir de institutos terciarios, y dicha reválida se hace luego de un período de tiempo en el ejercicio de un cargo obtenido a través de un concurso ordinario en la universidad, que no es el caso de los actuales docentes transferidos. Se dijo también alegremente en el programa que la Ley de Educación Superior es resultado de la política neoliberal del menemismo, desautorizándola por esto y recordando el llamado del actual gobierno a reformarla. Dejando abierta esta discusión, nos es imposible imaginar una reforma que no incluya nuevamente los concursos ordinarios en la ley, una conquista ya irrenunciable de la Reforma del 18. Recordamos también que los docentes que obtengan su categoría de ordinarios estarán habilitados para presentarse a los cargos directivos en las primeras elecciones democráticas de la universidad, a realizarse con posterioridad a la normalización, por lo que los docentes transferidos así confirmados estarían automáticamente en condición de presentarse. Dijo también el Rector en sus declaraciones que la situación no puede judicializarse. Esto es cierto en un sentido pero no en otro. “No puede” en el sentido de que ninguno de nosotros desea ese camino, que atrasaría sobremanera la normalización de la universidad, poniendo en serio peligro la misma. Pero claro que se puede, y se debe, en el caso de que el Rector emita esa ordenanza, iniciar una acción judicial como último recurso, denunciando la confirmación que tal ordenanza haría de las irregularidades de la sesión del 28 de junio, como así también la abierta ilegalidad del contenido de la propuesta de reglamento presentada; amén de todas las demás acciones que los alumnos y docentes llevaremos a cabo en orden a una universidad más digna y más justa.

Aprovecho también la oportunidad para hacer un llamado a todos mis colegas que hasta ahora han permanecido indiferentes en este momento crucial de nuestra institución, para que definan su posición públicamente. Reitero mi admiración y agradecimiento a los alumnos que han tomado el rectorado, y a los colegas y autoconvocados que nos han acompañado. Un periodista me dijo hace unos días en una mesa de café: ‘Profesor, no conoce Ud. a los entrerrianos, aquí las cosas siempre se han manejado de este modo, no insistan porque los van a terminar echando’. No es lo peor que podría pasar. Si alguna verdad tiene lo que él dice, yo debo decir en primer lugar que los estudiantes que llevan adelante esta acción son también en su gran mayoría entrerrianos, y sueñan con una provincia y un país diferentes, y que me siento orgulloso de ellos. Que pase lo que pase ya han triunfado. Que si algo le sucede a alguno de ellos, en su situación personal o académica -y pido a todas las fuerzas cósmicas que así no sea-, los máximos responsables serán las autoridades y docentes que originaron todo esto. Todavía es posible el diálogo. Apelo a la cordura, y a la declinación de intereses egoístas y sectoriales por parte de nuestra clase dirigente.

Ni peronistas ni radicales… libres, amigos, LIBRES.




Prof. Sergio Bergallo
UADER

Carta a la Comunidad Universitaria de la UADER

Luego de que el rector pide la renuncia al Secretario academico de la UADER Roberto Fariña escribe esta carta en donde se consignan los motivos acádemicos por lo que no realizar concursos ordinarios es altamente perjudicial para la universidad.

Lo único que podemos agregar es que esto demuestra a las claras que el conflicto es acádemico y no politico partidario ni gremial y mucho menos policial como se quiere plantear desde el oficialismo provincial y Universitario.

Archivo Pdf descargar Aqui

Archivan la denuncia de Mario Mathieu, pero habrá custodia policial


En la notificación puede leerse que la causa se archiva “por no existir delito”. Además la jueza requiere al jefe de la Departamental Paraná de Policía “la colaboración policial a fin de garantizar el libre ingreso, permanencia y egreso de las autoridades y personal” de la sede del rectorado, para lo cual deberá disponer “la permanencia de dos efectivos policiales” desde el 30 de julio.

Nota El Diario

Los estudiantes exigimos nulidad de esta votación vergonzosa e ilegitima: